lunes 9 de noviembre de 2009

Pandilla Teatro por tercera vez en Cervantino Callejero del Cleta




El grupo Pandilla Teatro de Venezuela llego al XXXV Festival Cervantino Callejero del Cleta 2009 con dos espectáculos, uno de títeres;”No es lata es latón, huela a contaminación” con un mensaje ecologista partiendo del reciclaje. Especialmente dirigido a niños el cual ha sido muy bien recibido en las escuelas tanto en Guanajuato como en las comunidades de mesita, ojo de agua, pocito, en Apaseo el Alto. El otro espectáculo “ Libertadad” es para todo público, que narra parte de manera pintoresca de la historia independentista de Venezuela planteando una realidad social latente y cruda que afecta a nuestros países y así desembocará en un dramático y conmovedor final. Dicha obra se ha presentado en una secundaria en Guanajuato, en Apaseo el Alto y en callejón de la condesa siendo recibida con mucho éxito.

El grupo pandilla Teatro en esta oportunidad viene integrado por Aníbal Figueroa actor, productor y Reinaldo Rivas autor y Director quienes agradecen todas las atenciones de las que han sido objeto, sobretodo al Cleta por supuesto al publico que ha visto nuestras obras.

Después de la participación en el festival cervantino callejero del Cleta en Guanajuato partieron hacia el estado de Oaxaca presentándola en la capital y en diversas ciudades y comunidades del estado. Regresando luego hacia medico DF para participar en el XIV Festival de los Santos Muertos, De igual manera en diferentes facultades de la UNAN. Cabe destacar que el hecho de que Pandilla Teatro se asoció con 30 Arte grupo del DF México para montar una obra a manera de coproducción, realizada por actriz mexica (Edna Loren Colin) actor venezolano (Anibal Figueroa) producción mexicana (Nadia Salinas) y dirección venezolana (Reynaldo Rivas) la cual será estrena también en el marco del XIV Festival de los Santos Muertos, para luego tener diversas presentaciones en la ciudad de México y sus alrededores

11 autores

jueves 5 de noviembre de 2009

Pui Pui





por Bruno Mateo

Cuentan que hace tiempo por allá en un continente llamado América vive un grupo de personas buenas. Su piel era de color rojizo semejante al onoto. Son hombres y mujeres de corazón puro. Altos de estatura. Sus cuerpos alargados parecen columnas lanzadas hacia el cielo. Ellos tienen el don de hablar con los animales, las plantas, el viento, las rocas, los ríos. Ellos son hijos de la Pachamama, la hermosa Diosa naturaleza. Su reino no era de este mundo. Se dice que ella habita en una tierra fértil llena de árboles de hojas amarillas y también los había de hojas verdes, los cuales arrojan frutos de pulpa dulcísima. La Pachamama duerme en camas colgadas entre troncos. Ningún ser humano ha pisado sus dominios. Sus hermanos y hermanas son seres emplumados de pies a cabeza, sus plumas multicolores destellan reflejos de luz. Tienen la habilidad de hablar cualquier lengua. Dicen algunos, que el hogar de la Diosa se ubica al centro de un inmenso lago con forma de ojo. Los hombres y mujeres la veneran como protectora del mundo. Sus tierras son pletóricas de verdura a lo ancho y largo del espacio. El cielo es límpido como el primer suspiro aparecido en el tiempo. Los hombres comparten todo. No hay algo de alguien. Nada es de todos. Algo es de nadie. Así es América. Un territorio libre de mezquindades.
Las noches encierran sonidos de viento y ululaciones de paz. Los animales y plantas salen a pasear. Los árboles, cuando los hombres y mujeres, duermen, arrancan sus raíces de la tierra y caminan. Los jaguares con sus pantalones y camisas amarillas con motas negras, se jactan de su felina belleza, los olores a piña se elevan por el espacio. Las pretenciosas flores se acercan a orillas del río para verse reflejadas en el espejo de agua.
Por cierto, precisamente hace mucho tiempo, ahora que recuerdo… ¡Sí!... Recuerdo lo que me contó la Pachamama. ¡Ah! Perdón. Yo conocí a La Pachamama hace bastantes años atrás, cuando “la rana echó pelos”, esa es una hermosa historia que después les relataré. Lo que quiero es echarles el cuento acerca de la joven humana llamado Pui Pui, quien fue bendecida por los Dioses naturales. Ellos, al momento de su nacimiento y en agradecimiento a su madre Yara quien protegió a los árboles, animales, hombres y mujeres en tiempos de la venida de los hombres blancos y barbudos, le otorgaron una belleza única. La niña Pui Pui fue privilegiada. Ella es fuerte, alta y orgullosa, su piel onotada brillaba aún más bajo los rayos del sol. A medida que crecía, iba cosechando triunfos, lo que permitió que rápidamente se convirtiera en la princesa de su comunidad. Pui Pui sólo tenía un defecto: Ella creía que era la más hermosa e inteligente de su gente. Tal vez, sí lo era, pero no es justo que se ufanara de ello. Ella se reía de todos los demás porque decía que nadie se le igualaba en belleza. Todo esto llego a oídos de la Pachamama, lo que hizo que la Diosa le tendiera una trampa a la niña Pui Pui para darle un escarmiento. Ella se transformó en una niña humana de estatura larga, con brazos que llegaban a rozar el suelo, las piernas flacas y huesudas, en fin ella se convirtió en una niña realmente fea.
Un día cuando Pui Pui retozaba a orillas del gran río Orinoco, la Pachamama, ahora como niña fea, se le acercó y le pidió que le indicara hacia donde quedaba el lugar de los frutos maduros y flores bellas , hogar de la Diosa de la naturaleza, pues necesitaba pedir algo a la madre de todos . Pui Pui al verla, no pudo más que reírse y le dijo: -¡Qué horrible y extraña eres niña! A lo que la niña fea respondió: - Perdón por ofenderte por mi fealdad. Diciendo esto se alejó. Pui Pui quedose viendo su imagen reflejada en el río. Al cabo de un rato emergió de las aguas la reina de todos: la Pachamama y le dijo: - he visto cómo has tratado a la niña que se te acercó, y debo decirte que me siento defraudada. Pui Pui la miraba con atención. – Tu orgullo no te permitió ver que esa niña era yo y por esta razón a partir de este momento tu imagen bella sólo se reflejará en las aguas del río. Dijo esto y desapareció tragada por las aguas. La niña hermosa Pui Pui regresó a su comunidad. Todas y todos sus miembros al verla se sorprendieron. Ella no era la misma. Ahora, aquella niña hermosa que una vez fue la más admirada, se ha convertido en la chica más fea de la región.
Pui Pui ahora sale todas las tardes cuando cae el Sol y se acerca a los márgenes del gran río para ver su bello reflejo flotando en sus aguas.
Su arrepentimiento ablandó el corazón de la Pachamama y una tarde al volver a su hogar, sus hermanas y hermanos se asombraron de que su belleza había vuelto. Ella se sintió profundamente feliz y se dio cuenta que la belleza física no vale nada si no hay un alma buena.-

Agosto, 2008
Caracas, Venezuela
SACVEN No. 9.070

miércoles 4 de noviembre de 2009

Con Abanico de Pasiones



El Teatro del Colegio Francia inicia sus Domingos de Zarzuela
Producciones Con Los Pies En Las Tablas y la Compañía de Arte Lírico y Popular “Siberia Caracas Express” prometen presentar las más conocidas Zarzuelas de España y Latinoamérica

Producciones Con Los Pies En Las Tablas y la Compañía de Arte Lírico y Popular “Siberia Caracas Express”, abren un espacio en la actividad cultural caraqueña para los Domingos de Zarzuela, con el espectáculo: “ Abanico de Pasiones”, el cual se presentará desde el 8 de noviembre hasta el 20 de diciembre a las 11:30 am, en el Teatro del Colegio Francia, ubicado en la urbanización Campo Claro.
Ambas agrupaciones conforman un equipo de teatro musical, destinado a abordar tanto la música académica como la popular de todo el mundo, fusionando ambas tendencias e interpretándolas con excelencia.
Abanico de Pasiones, es una historia de amor contada a través de diferentes fragmentos de las más conocidas Zarzuelas de España y Latinoamérica, como La Verbena de la Paloma, Los Gavilanes, Los Claveles, El barberillo de Lavapie, Luisa Fernanda, La Calesera, Cecilia Valdez, María La O, Marina, Gato Montés, nuestra Alma Llanera y muchas más.
La historia de este espectáculo se desarrolla en la celebración de una verbena, donde se conocen María Soleá y Jorge Rafael, quienes se atraen mutuamente. Sin embargo, las diferencias de caracteres los llevan a encuentros y desencuentros. El amor entre ellos estará marcado por malos entendidos, celos y confusiones.
En el transcurso de estos problemas, se presentan otras historias paralelas. Una llena de enredos producto de los celos, como es el caso de Mari Pepa y Felipe; por otro lado la joven Rosa es cortejada con dulzura y romanticismo por el señor Javier, quien logra conquistarla; mientras Fernando habla del disfrute de la vida; y la joven Cecilia le canta al amor.
En este montaje se cuenta con el histrionismo de quien es hasta ahora la única soprano venezolana egresada del conservatorio P. I. Tchaikovski de Moscú, la Maestra María Elena Vargas; el virtuosismo del Tenor Ruso Nicolay Nazarov; el encanto de la soprano Xiomara Mistage; el acompañamiento musical de una de las mejores pianistas de Venezuela: Teresa Cos; y como invitados especiales 7 de los más destacados cantantes de la compañía de arte Lírico y Popular Siberia Caracas Express, ellos son: las sopranos; Rosalbert Bustos, Natalia Martínez, y Ada María Palomino. Los Tenores; Luis Javier Jiménez, Adolfo Sapene, Larry Ojeda, José Manuel Blanco, y la participación de la actriz Indira Jiménez. Todos bajo la producción general de Luis Bernal.
Los Domingos de Zarzuela se presentan desde el 8 de noviembre hasta el 20 de Diciembre a las 11:30 am, en el Teatro del Colegio Francia, ubicado en la Avenida C de Campo Claro, a 2 cuadras del metro de los 2 Caminos. Hay estacionamiento privado. Las entradas están a la venta en tuticket.com, y en la taquilla del teatro el mismo día de la función.
Contacto de Prensa:
Lic. Carlos Roa Viana / C. N. P. 9.367 / 0414 150 75 23 / 0416 613 05 22

sábado 31 de octubre de 2009

La historia del niño amerindio



por Bruno Mateo
Obra: Alí corazón de selva
Autor: Cruz Noguera
Grupo: Cuenta peregrino
Fecha: 25.10.2009
Lugar: TEATREX. El Hatillo. Gran Caracas
“Atravesando el Orinoco llegaré / al otro lado de la selva está la gran ciudad...” dice una de las canciones de la obra para niñ@s “ALÍ, CORAZÓN DE SELVA” de Cruz Noguera y música original de Juan Carlos Aleixandre, la cual presencié el domingo 25 de octubre de 2009 alas 2.30 pm en la sala del TEATREX del Centro Comercial el Hatillo, ubicado en la Gran Caracas.
Empiezo esta crónica- crítica reconociendo que me cuesta ir a esa sala, porque los caraqueños aún tenemos en el pensamiento al Hatillo como un lugar para alejarse de la ciudad; sin embargo, venciendo esta imagen, fui a ver este montaje. ¡Excelente decisión! La obra para niños del grupo CUENTA PEREGRINO se aleja totalmente de los montajes infantiles con estética de los años 80 (plumas, maquillaje, canciones, lentejuelas) y se adentra en una temática, que para muchos y muchas, no deberían pertenecer a la infancia. El texto habla de la lucha entre lo autóctono (aborigen) y la “civilización”. Este tópico no es extraño en nuestra imaginería escritural venezolana, verbigracia, la magnífica novela DOÑA BÁRBARA (1929) del venezolano Rómulo Gallegos, y así, podría hacer una ristra de títulos inherentes a la problemática. No es el punto. Aquí en “ALÍ, CORAZÓN DE SELVA” se muestra a través del niño aborigen (Alí) la inocencia o, mejor, la pureza de la selva amazónica en contraste con la devastadora presencia de la mala manipulación de la tecnología en beneficio de unos pocos en detrimento del ambiente y de nuestra cultura ancestral.
A pesar de que la sala, realmente, estaba casi vacía, pude observar cómo los niños reaccionaban frente al hecho teatral poco ortodoxo para las salas privadas, quienes nos tienen acostumbrados a mostrar historias alejadísimas de nuestra realidad. ¡Bravo al TEATREX por ello! Los chamit@s (venezolanismo que significa niños) atrapados por las desventuras de Alí, personificado por el actor infantil Steven Dávila, no dejaban de participar dentro de las acciones de la puesta.
Por cierto, en cuanto a la puesta en escena realizada por Cruz Noguera puedo decir que estuvo acorde con los distintos momentos del texto. Los elementos escénicos fueron los mínimos necesarios. Tal vez, y esto es una sugerencia, ¡Jamás! Un atentado sobre algo ya creado, se deberían cuidar un poco más la utilería en cuanto a los colores y al acabado. La dirección del trabajo fue llevado con la típica estructura de la poética Aristotélica del drama. Un poco pensando la logicidad que nosotros los adultos creemos tienen nuestros niños, y por ende, imponemos.
Yo me senté en la primera fila, o sea al frente de “la corbata” del escenario. Justo al lado de un caballero que grababa la obra, a pesar del aviso de: ¡Prohibido tomar fotos y grabaciones! Me doy cuenta de que la “viveza” criolla es algo cultural. Toda la historia se centra en la búsqueda por parte de Alí hacia su padre, quien al parecer se había quedado en la capital (Caracas). Cosa que resultó ser falsa. El padre de Alí fue secuestrado por “El Señor”, dueño de una empresa que comercializa con los secretos de la medicina tradicional indígena. El padre de Alí es el Piache de la etnia. Al final, como toda historia ficcional para niños, liberan al padre de Alí y ambos regresan a su selva querida.
La obra respeta las tradicionales estrategias de un montaje teatral infantil. Piruetas, carreras, canciones, juegos. Lo que sí es importante hacer notar es el tema que desarrollan en la puesta. Un tópico ajeno al teatro para niñas y niños en Caracas. Desde hace mucho tiempo no se utilizaba en las producciones infantiles elementos propios de nuestro gentilicio amerindio. En realidad, no recuerdo la ultima puesta referida a la temática indigenista. El grupo CUENTA PEREGRINO se arriesgó a presentar en una sala enteramente comercial (sala que produzca dinero. No implica mala calidad) algo que pareciera ser su antitesis. Lo hizo y lo logró con un buen pie.

lunes 26 de octubre de 2009

¿Qué sucede detrás del escenario?

BACKSTAGE …o detrás del escenario

LOs PrOductOres A.C en Co-Producción con TEATREX llevan a escena un espectáculo musical dedicado a todas las personas que hacen posible cada montaje teatral.

Es natural que en un teatro los que sueñen sean los actores y algunas veces - con suerte- algún espectador decidido a vivir a través de algún personaje. Pero, es acaso imposible que los “otros” también sueñen? Los otros son esos seres que detrás del escenario hacen que la magia parezca realidad, esos que aparecen en los programas de mano como el equipo técnico.

BACKSTAGE …o detrás del escenario, narra la historia de los sueños de gente que también es artista, pero que aun no han tenido la oportunidad de demostrarlo o no han querido. En medio de la rutina que implica un final de función, nuestros personajes se irán descubriendo los unos a los otros como seres que también quieren ser reconocidos, como personas que desean interpretar personajes, sin saber que ellos mismos ya lo son.

A través de conocidos temas del repertorio de los grandes musicales de Broadway, interpretados en español, estos personajes demostraran de qué están hechos y se darán cuenta que para ser reconocidos como una estrella, no hace falta estar siempre bajo la luz de un reflector. El elenco de esta pieza está conformado por Simona Chirinos, Gabriel Blanco, Roy Lorenzo, Domingo Balducci, Celsa Castillo, Gabriel Agüero y Sarah Scuzzarello. La dirección coreográfica es de Roy Lorenzo, la dirección vocal está a cargo de Domingo Balducci, el diseño de iluminación es de Alfredo Caldera, las fotografías de Andrea Hunck, la producción ejecutiva es de Alyeska Gil, la producción general está a cargo de Robert Chacón mientras que la dirección general es de nuestro querido Gabriel Blanco.

BACKSTAGE …o detrás del escenario se estará presentando en TEATREX del Centro Comercial Paseo El Hatillo, Piso 5. A partir del 29 de octubre de 2009, los jueves musicales con doble función a las 08:00 p.m. y a las 10:00 p.m. Las entradas están a la venta a través de www.teatrex.com.ve / www.solotickets.com / en las tiendas Esperanto / por el Call Center (0212) 2115311 y taquillas de Teatrex.

sábado 24 de octubre de 2009

Escribir un libro es construir un laberinto


José Sánchez Lecuna
Quiero agradecer al jurado, Mariana Libertad Suárez, Arnaldo Valero y Carlos Sandoval, el haberme otorgado una mención por mi novela Memorias de la esperanza. A Ficción Breve por haber organizado este Premio de la Crítica y a las demás voluntades que hicieron posible este certamen. A todos mi agradecimiento sincero.
Quiero además felicitar a Norberto José Olivar por haber sido el ganador de este Premio de la Crítica por su novela Un vampiro en Maracaibo, deseándole inspiración para seguir escribiendo y éxitos futuros para sus publicaciones.
A Leonardo Milla de la Editorial Alfa quien me dio la oportunidad y la suerte de publicar mi novela y a todo su equipo, Ulises su hijo, Carolina, Diana, que, con paciencia e intuición, supo crear una vistosa y original edición de mi novela.
Y, finalmente, a Ana María por compartir los densos y arduos días de escritura.
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Escribir un libro es construir un laberinto, un laberinto cuyos círculos concéntricos delimitan los contornos de nuestro propio rostro interior, un laberinto construido pacientemente por las heridas y los cansancios del alma y que se parece a las cicatrices labradas en la arcilla de la conciencia, día a día, por la perseverante paciencia del tiempo.
Una novela es un relato que se construye a sí mismo como una memoria que se contempla constantemente. Una cierta armonía se impone cuando las imágenes imaginadas se reconcilian con las imágenes creadas por el lenguaje. Es cuando las palabras comienzan a recorrer los meandros del misterio que nos lleva hacia la creación de un espacio, un espacio-tiempo, siempre imaginario, que tiene el privilegio de revelar a la vez el carácter ficticio de la vida y el fondo real de la ficción. ¿Cómo concebir una diferencia entre ambos? ¿Cómo separarlos, la vida y lo que imaginamos de ella? ¿Es la vida realmente lo que imaginamos de ella? ¿Y es lo que imaginamos más real que la realidad?... Confusión y contradicción. Nos enredamos en una paradoja sin salida.
Escribir resuelve de alguna manera este dilema.
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Memorias de la esperanza nos habla del nacimiento, del apogeo y de la decadencia de una concepción de la existencia concebida por una familia imaginaria y mítica cuyos padres fundadores, Sixto y Margarita, la pareja primigenia, dan nacimiento a la saga de los sixtinos y de los milpanos, sus descendientes. En esta novela somos testigos del nacimiento del arte y del folklore, de las costumbres y de una cierta tradición cultural, de la poesía y de los encantamientos o las melopeyas de toda tradición, del arte culinario y de la ecología, de la concepción cósmica de la realidad y de la creación de la lectura del misterio de las estrellas, y así a lo largo y ancho de la novela que culmina en la esperanza: esta esperanza que es en el fondo lo que hace que los seres humanos le den un sentido a sus gestos, a sus palabras, a sus vidas y a su muerte.
¿Esperanza para qué? Es justamente la pregunta que me hago a lo largo de la novela. Sin embargo, una respuesta a esta pregunta, una respuesta entre muchas otras, se da en la última línea, con una imagen. Y esta imagen contiene, encierra y abraza toda la historia que está contada y que justifica toda la existencia de este pequeño mundo donde mis personajes han vivido intensamente sus pasiones.
La pequeña aldea de Tintorero, donde habitan mis personajes, es una aldea arquetípica y mítica, al igual que la ciudad de Orán de Albert Camus en su novela La peste, al igual que la ciudad de Dublín de James Joyce en su novela Ulises, ciudades que representan igualmente el mundo, contenido en un microcosmos, contenido y continente, que se convierte en una metáfora que explica e implica un sentido de la existencia: Tintorero es el mundo, aquí y ahora.
Aldea perdida en medio de una planicie desértica y hostil, imagen del gran desierto que es el mundo donde vivimos, Tintorero es una metáfora de ese espacio/tiempo que ocupamos diariamente, y muy particular y especialmente en América Latina. Sus habitantes son personas simples y complejas a la vez, que crean un universo imaginario, fantástico e igualmente humano, es decir, un universo creado como si la realidad no fuera más que un sueño. Y la realidad no es más que un sueño: un sueño real y maravilloso a la vez. Un sueño esencialmente humano: insignificante y efímero como el Macondo de García Márquez o el Comala de Juan Rulfo. Es por esta razón que nada subsiste al final. De ahí la caída de la Torre de papel que tiene lugar hacia el final de Memorias de la esperanza. De ahí la decadencia. De ahí la destrucción de todo, hasta de la ilusión. Sin embargo, algo permanece y ese algo es inefable..., y es lo que salva Tintorero, que es también el mundo, tal vez el nuestro...
Quizás comprendamos de pronto que a pesar de todo el dolor, de todas las pruebas, de lo insoportable, de la agonía y de la ausencia de sentido, siempre quedará para los seres humanos, cómplices y víctimas de un devenir común, un cabo de hilo al alcance de la mano como último recurso para seguir tejiendo la esperanza.
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La literatura trasciende la inmediatez y la literalidad de los gestos de todos los días ya que nos permite crear lazos con los espacios infinitos de la pasión y de la agonía, de la lucha y del sentimiento humano, como ceremonia de un acto religioso y sagrado. Es también el único medio de interpretar el largo silencio de Dios.
La literatura es la tierra fértil de la fe donde los hombres vuelven a encontrar su verdadero rostro de la esperanza que los reconcilia con ellos mismos, con los demás, con la vida y con el sufrimiento, porque justifica su razón de ser.
Y la escritura es a la literatura lo que el arte es al conocimiento ya que es la única razón de ser de una aventura del espíritu que nos libera del peso de la vida, y de la carga que es la conciencia, para hacernos descubrir nuestra inmensa riqueza ética y nuestra inagotable imaginación, tesoros que compartimos todos como una sola herencia, a la vez particular y universal.
La literatura permite ponernos a la escucha de la vida y nos otorga el privilegio de moldear con la arcilla que es el lenguaje una suerte de semblanza del mundo con la que reconocemos lo que somos: apenas algunos granos de polvo, polvo que, con un poco de fe y de buena voluntad, puede hacer reflorecer los ramos de ilusiones del espíritu como si fueran todos un regalo del cielo porque, como lo dijo una vez Augusto Monterroso, “Dios todavía no ha creado el mundo; sólo está imaginándolo, como entre sueños. Por eso el mundo es perfecto, pero confuso”.
Tomado de: letralia.com

jueves 15 de octubre de 2009

Compañía Teatral Prometeo cumple 10 años



"Una boda" y una juguetería para celebrar un aniversario

El colectivo dirigido por Noel de la Cruz convoca a los públicos infantil y adulto al Celarg
Con el estreno simultáneo de dos espectáculos, la Compañía Teatral Prometeo celebra 10 años de actividades. Para adultos presentarán La boda, del emblemático escritor cubano Virgilio Piñera, adaptada por Raúl Martin. Los niños, por su parte, podrán disfrutar de La juguetería, de Noel de la Cruz y Rodolfo Valdez. De la Cruz –quien está al frente de este colectivo- dirige ambas propuestas.

"La boda" es una ácida comedia que raya en el teatro del absurdo, donde el matrimonio a celebrarse entre los acaudalados Flora y Alberto se tambalea ante la indiscreción del novio, quien revela a su mejor amigo un defecto de su amada. “Todo el mundo sabe que todo el mundo habla de todo el mundo”, es la premisa que mueve esta propuesta dramatúrgica, donde una inoportuna confidencia cambia la predestinada felicidad de los personajes.

Caracteres sórdidos que se divierten con la desgracia ajena, la puerilidad con la que se asumen a veces decisiones esenciales; el engaño, los secretos guardados a voces, el culto a la perfección y la frivolidad socavan los decadentes valores sociales. El elenco está conformado por Aymara Ramia, Jorge Concha, Franca Peri y Rogers Lombano.

Por su parte, La juguetería es un encantador relato infantil, donde los ancianitos Paco y Paca se dedican a fabricar muñecos que representan personajes de los más famosos relatos para niños. A la medianoche, éstos tomarán vida y celebrarán. Pero una pareja de hampones irrumpirá en el local, detonando así entretenidas situaciones.

Catorce actores dan vida a esta anécdota, destinada a rescatar los más tradicionales valores del cuento para niños y de la estética teatral; en contrapartida a un mundo donde la velocidad y la inmediatez nos llevan a perder el goce de lo artístico.

La Compañía Teatral Prometeo es una agrupación que apunta a la investigación, docencia y realización de puestas en escena de obras teatrales; así como la organización de talleres permanentes que contribuyan a expandir la cultura teatral y artística a un número cada vez mayor de personas. Esta agrupación está integrada por actores de larga trayectoria en Teatro y T.V., egresados del Instituto Universitario de Teatro (IUDET), Escuela de Teatro Juana Sujo, Laboratorio Teatral Anna Julia Rojas, entre otros.

Su propósito es contribuir con la difusión de la dramaturgia nacional y universal a través de la formación e inserción de nuevos talentos en el medio teatral.

"La boda" se presentará viernes y sábados a las 8:00 de la noche y los domingos a las 6:00 de la tarde; mientras La juguetería se podrá disfrutar sábados y domingos a las 3:00 de la tarde. Ambos espectáculos permanecerán en cartelera hasta el 30 de noviembre.

Contacto de Prensa: Lic. Carlos Roa Viana / C. N. P. 9.367
0416 613 05 22 / 0414 150 75 23


Sobre Virgilio Piñera, autor de "La boda"

El cubano Virgilio Piñera Llera nació el 4 de agosto de 1912 en Cárdenas y falleció el 18 de octubre de 1979 en La Habana. Narrador, poeta, ensayista, constituye hoy, junto a su obra toda, una de los más notables figuras de la cultura de Cuba.

Algunos de sus cuentos y de sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano, alemán, ruso, húngaro, polaco, etc. En su teatro destacan: Electra Garrigó (1941), Jesús (1948), Falsa Alarma (1948), La boda (1957), Aire frío (1958), El flaco y el gordo (1959) y Dos viejos pánicos (1967).

Algunos de los estrenos de estas obras de acido retrato social, estuvieron marcados por la polémica. Debates en los que el autor, con esa sublime bendición de la réplica mordaz y lúcida que lo caracterizaba, se mostró siempre en defensa de una literatura viva, ajena a prejuicios o normas.

En 1959, con Aire frío, el trasgresor Virgilio se despide paradójicamente de la escena con un ejercicio de reencuentro e identidad. Casi la totalidad de su obra sería desterrada de los escenarios y condenada al ostracismo público por el joven régimen revolucionario cubano, que vio en él a un autor incómodo ante las marcadas directrices por las que debía encauzarse el nuevo arte revolucionario.

Esta censura se mantuvo desde 1960 hasta algún tiempo después de su muerte; hecho que deja tras de sí el ansiado sabor de una polémica imposible ante el también imposible estreno, en época de su creación, de obras como La niñita querida o Los siervos, tan fervientemente revalorizadas por el teatro cubano de los años noventa.

Nota en el programa de mano de "La boda"

Por supuesto, nunca he estado en el Paraíso (no el caraqueño, sino ese que nos prometen por allá por las alturas, si nos portamos bien, cuando todo lo de acá abajo se acabe). No puedo asegurar que sin tetas no haya Paraíso. Pero lo que sí puedo decir con absoluta seguridad es que sin tetas no hay boda. Desde febrero de 1958 los cubanos tenemos esa convicción. Sí. Nada más y nada menos que medio siglo con esa certeza.

Como en febrero siempre hay un frío que pela en La Habana, dicen que el estreno de “La Boda” se hizo en una pequeña salita en la calle Galiano, en el centro de la ciudad, donde las olas del frente frío no llegaban y era posible estar más abrigado. No obstante, las tetas de Flora no dejaron de explayarse en una insólita puesta en escena, que para el momento, en el ámbito latinoamericano, constituyó uno de los sucesos teatrales más sobresalientes.

El sentido de esta pieza está en ese despliegue de signos que desatan una proyección simbólica de lo real y a la vez hacen posible el advenimiento de una realidad sin artificiosidad.

“La boda” es la historia de las tetas de Flora. También es la historia de un chisme, un enredo a través del irradiante absurdo del mundo de la vida al que acude Virgilio Piñera sin necesidad de desmontar intrincadas situaciones sociopolíticas. “La historia de mis tetas”, declara Flora. Porque “todo el mundo sabe que todo el mundo habla de todo el mundo”. “Diga que no hay boda porque hay tetas caídas”.
Y punto. Se acabó. Calabaza, calabaza...

Roberto Pérez León


Carlos Roa 0414 150 75 23
0416 613 05 22
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miércoles 14 de octubre de 2009

¿Quién es García?

"Yo soy García" vuelve a TEATREX

“Una comedia decente en un mundo indecente” es la premisa de esta singular pieza que con frescura y un humor sumamente inteligente nos enfrenta con las ironías de la sociedad actual.
ü "Yo soy García" fue la obra de graduación de la XVIII Promoción del Taller Nacional de Teatro y se presentó durante una temporada en la sala Rajatabla el pasado mes de marzo. Debido a su éxito vuelve nuevamente a escena, pero esta vez en el ya concurrido Teatrex de El Hatillo.

Durante tres lunes consecutivos -a partir del lunes 19 de octubre y hasta el lunes 02 de noviembre- se presentará en TEATREX, la divertida comedia: Yo soy García, una adaptación libre de la XVIII Promoción del Taller Nacional de Teatro de la Fundación Rajatabla sobre la obra Rebeldías Posibles escrita por Luis García-Aráus y Javier García Yagüe. Germán Mendieta, reconocido actor y director del teatro venezolano, dirige la pieza en la que jóvenes y adultos se sentirán en más de un momento identificados.

"Yo soy García" es una historia contemporánea que nos habla de alguien decente en un mundo indecente. Es la fábula de un mundo inmerso en la resignación -donde estamos acostumbrados a los abusos, a los malos tratos, a la mediocridad- pero en el que a pesar de todo ese inmovilismo que nos rodea siempre hay espacio para decir "Basta Ya". Una fantástica ironía de la vida actual en la que los personajes despiertan y deciden cambiar sus accidentadas vidas.
García es un hombre muy normal que un día decide no resignarse ante la burocracia del sistema. Así, decide enfrentarse a su compañía de teléfonos y después de intentarlo por todos los medios a su alcance, reclamarle por vía judicial la devolución de un redondeo injusto que le costó 28 céntimos en una de sus facturas.

Este pequeño gesto de García y lo insignificante de su reclamo le ocasiona la incomprensión de una sociedad acostumbrada a tolerar inevitablemente toda clase de abusos pero, por otro lado, alrededor suyo se va formando un extraño grupo de personajes que lo toman como ejemplo para tratar de resolver sus propios problemas: Carmen, una chica damnificada que no consigue cooperación ni de su constructora, ni de los organismos públicos, ni de la comunidad; Pedro, un viudo cuya hija padece anorexia y que se frustra cada vez más con la deficiencia de la atención hospitalaria y Luis, un pobre hombre que quiere apostatar para tratar de librarse de las angustias que su represiva educación religiosa le ha causado.

Participan en el montaje: Mariana Calderón, Carlos Alberto Núñez, Jhonny Torres, Yuleima Mata, Julio Rodríguez Dos Ramoz y Wilfredo Argüello, acompañados de los actores invitados: Emilshen Acevedo y Luis Villegas.
Las presentaciones serán los lunes 19 , 26 de octubre y el 2 de noviembre a las 9:00 pm en Teatrex. (Centro Comercial Paseo El Hatillo).
Entrada General Bs. 50,00

Prensa:

Lic. Mariana Calderón
Comunicadora Social
Móvil: 0412-5931567.
Correo electrónico: prensamarianac@gmail.com

viernes 9 de octubre de 2009

Puro Lusinchi


El Diario de Caracas,
domingo, 29 de agosto de 1993
¡Tú no me vas a joder! ¡Tú no me vas a joder!
Carolina Espada, raro en ella, me llama a las ocho de la noche, preguntándome si me voy a perder a Lusinchi, cuando Lusinchi va y grita, arrechísimo, primo, furioso de espuma, primo, batido de puro arrecho, primo: ¡Tú no me vas a joder! ¡Tú no me vas a joder! ¡Porque eso fue lo que dijo! ¡Tú no me vas a joder! ¡Tú no me vas a joder! ¿Usted me está oyendo, primo? ¡Tú no me vas a joder! ¡Tú no me vas a joder! ¡Lusinchi, en persona! ¡Por televisión! ¡Tú no me vas a joder! Y allí estoy, lunes a las diez y hombre de citas aguardando ansioso mi ración de crónica, la patética pornografía verbal del ex presidente, queso de un ratón en el que no quiero convertirme, diciendo y repitiendo, tú no me vas a joder, tú no me vas a joder.
En efecto la vida no me defrauda porque allí está en su despacho representativo, Jaime Lusinchi señalado por treinta micrófonos, motivo de lente exacto, blanco de lámparas que le hacen sudar, profiriendo, tal como fue anunciado, lo que veinte millones de venezolanos y dieciocho de caribeños acostumbramos proferir en circunstancias semejantes: tú no me vas a joder, tú no me vas a joder, es decir, tú no vas a joder.
La escena es estupenda, de esas que merecen una amplia felicitación de la Directiva de la Gerencia de Noticias dentro de una industria que premia los esfuerzos. Consiste en eso, exactamente: un señor mayor y de anteojos diciendo repetidas veces, tú no me vas a joder. De haberse incluido en un capítulo de telenovela, daría lugar a una multa de treinta mil bolívares con la correspondiente amonestación a cargo del Ministerio de Comunicaciones, pero al formar parte de la realidad, mucho mejor incluso, mucho más convincente que el más tumultuoso diálogo de Por estas calles, la palabra "joder" se convierte en testimonio y deja de ser fantasía. Mucho más: la palabra se hace gesto, porque en algún momento el que la pronuncia prepara el índice de la mano derecha y el albergue de la izquierda, como si deseara agregar un rabillo plástico, aquel mediante el cual los venezolanos acostumbramos prolongar el verbo joder, con la exclamación, ¡Miiiii! Y sin embargo, esta vez, no sucede: joder se queda en el aire transcurrido el estallido.
Joder es el preámbulo de otro joder que viene.
Claro, es Lusinchi el sentado y en estas situaciones, un dignatario, según reza la costumbre, debe comportarse como Don Pedro Grases, sea cuál sea, el estímulo o la causa inicial del enojo. Tú no me vas a joder, dicho así a lo bestia, a lo Cela, es lo que somos a la hora de un deslinde; tú no me vas a joder proviene de la entretela nacional y cabe en un grito de Hernán Cortés al fondo de lo que solemos llamar cultura: ¡Tú no me vas a joder, Tehuantizipantli! Pero un hombre de estado, caballeros, todo un presidente electo, señores, debe ser necesariamente lo que no somos, debe empinarse por encima de nuestras miserables espontaneidades y exclamar con el didactismo del caso algo mucho más honorable, como por ejemplo: ¡tú no me vas a afrentar, Colmenares! ¡Tú no me vas a afrentar, Tehuantizipantli!, que es lo que hubiera dicho Don Miguel de Unamuno a las puertas de Salamanca. Eso haría, desde luego, a Lusinchi mucho más decente y menos cuestionable. Hernán Cortés, después de tanto ¿a quién le importa?
Allí estoy pues, lo confieso, lunes a las diez de la noche, pantalla digestiva, animado a compartir el asombro de Carolina, que ve en estas cosas y no sin razón, los signos de un país dispuesto a disolverse día a día en quincallas y reflejos verbales capaces de sustituir las expresiones. El cerdo que hay en mí disfruta gozoso esta mazorca puesto que nada hay más perversamente cómico que un hombre fuera de sí, sobre todo cuando este mismo ciudadano, escasos años atrás fue amplio motivo de himnos y protocolos institucionales que una modesta colección de videos revelaría no sin sobrecogedores asombros. Se entretiene mi común ante el espectáculo del poderoso humillado puesto que allí se hace patente, explícita, la noción del rasero en nuestro caso, sucedánea de la democracia. Lusinchi, hecho de una sola mejilla, es el gran animador del espectáculo y lo de que no lo va a joder nadie, va en serio. No lo va a joder, Curiel, Curielito que alguna vez le hizo antesala y ahora denigra. No lo va a joder Álvarez Paz, su compañero de viajes representativos. No lo va joder Caldera, que en aquella fiesta le manifestó su desdén por la partida secreta, que antes de salir de Miraflores quemó los archivos de unas denuncias, que rellenó de billetes un maletín destinado a impedir la nominación de Herrera Campíns; no lo va a joder Herrera Campíns, porque él salvó a la honorable esposa de Herrera Campíns en una escena digna de Casa de Muñecas; no lo va a joder Granier que buscaba unos dólares en el artificio de Recadi y fue a Miraflores con esa original demanda; no lo van a joder los homosexuales calamitosos, ni los jorobados agnósticos; no lo va a joder Tablante que era policía a sueldo y acusador ad honorem, no lo va a joder la memoria de su cargo, no lo va a joder nadie, puesto que al fin y al cabo toda la población del país pagó un recibo durante su mandato, necesitó del gobierno, reclamó una deuda, solicitó una intervención de las autoridades, escribió un papelito, se tomó un trago, vivió de un contrato. Nos conocemos, puesto que no es Carolina Espada la única prima en un país de primos. Faltaría decir: todos fueron tan cochinos como yo, tan ilegales como yo, tan soplamocos como yo. Todos somos inocentes, porque todos somos culpables.
Pero en esta respuesta de Lusinchi, desgarradora si se quiere, a la hora de rechazar el joder, se esconde una de las más graves calamidades de lo que en Venezuela hemos convenido en denominar pensamiento político, a falta de una definición más humilde o más reveladora de lo que discurrimos.
Más que una historia, nos estamos refiriendo a unas reputaciones provinciales, más que a un método nos acercamos día a día, suicidamente, estúpidamente, a la simple constatación de unas porquerías sistemáticas. ¿Qué es Jaime Lusinchi, senador de Acción Democrática, jefe habitual de la fracción parlamentaria de ese partido y ex presidente de la República? ¿Dónde concluye su significado? En eso. Tú no me vas a joder.
Y al hacerlo, al cerrarse con una palabrota muchísimo más honda y más legítima que todas las que pronunció en el Congreso o durante el quinquenio, Lusinchi acierta como nunca en el gran conflicto nacional, que consiste en eso exactamente: la memoria del resguardo, la memoria condón que nos acerca a lo precavido y nos ubica en la realidad, aquello que los venezolanos acostumbramos a denominar, hijos de un buen castellano como somos, el rabo de paja.
Álvarez Paz, por ejemplo, no puede hablar y referirse en lo sucesivo al doctor Lusinchi, puesto que no tuvo el menor pudor en sentarse en el avión presidencial durante un ejercicio de comitiva. La simple presencia del ahora candidato en esos vuelos, el culo depositado en un asiento, anula cualquier otro comentario. Herrera Campíns menos, porque si diez años atrás solicitó una hidalguía con la doña, era Lusinchi, tan leproso como ahora o tan corrupto como ahora o tan jodedor como ahora. ¿Cómo puede criticar Curielito, después de lustrar algún butacón de Miraflores antes de pedir la gracia presidencial en un litigio de tierritas?
Así Lusinchi, estable un singular criterio: todos aquellos ciudadanos que alguna vez emprendimos alguna acción en Miraflores durante su gobierno, todos aquellos que alguna vez le narraron una cuita o le dieron una palmadita, somos tan mierdas como él. ¿No es eso?
No me atrevería a decir, sin embargo, que el ex presidente está exento de razones a la hora de renunciar a su papel de víctima. La respuesta visceral, explosión aparte, está a la altura de las acusaciones que le han sido formuladas y resultan tan ligeras como los agravios de una supuesta oposición que sin mediar la menor prueba, día a día lo acusa en la prensa o en la televisión de haber sido el autor o eufemísticamente, el responsable de los sobresbombas y del estallido de un automóvil propiedad del señor Zingg en el Centro Comercial Ciudad Tamanaco. Siendo así, menospreciando el más ínfimo respeto por los procedimientos legales, o incluso, policiales, cualquier joder es posible. Igual podría decirse, es marico porque yo lo oí cuando dijo que algunos homosexuales le caían bien, es el autor del crimen que se le atribuyó al padre Biaggi, es cualquier cosa, lo que usted desee, o mejor dicho, lo que a usted le convenga.
¿Es eso, pregunto, el imprescindible deslinde de unas posiciones? Esa lengua fácil que se va de la boca y que nuestra prensa transcribe a diario, ¿de qué diablos se nutre? ¿Cómo puedo asegurar, sin que me tiemble el pulso, a punta de boleo, a pepa de ojo, que Jaime Lusinchi es el autor de un sobrebomba dirigido al magistrado? ¿No sobra entonces la policía? ¿Tienen alguna vigilancia los tribunales?
País de apodos, la vocinglería de las reputaciones gritadas comienza a resultar bochornosa, sobre todo, cuando se nos invita a preservar la democracia y a condenar el terrorismo. No puedo creer que haya cobardía en las palabras del diputado Pablo Medina, cuando acusa a un sector de las Fuerzas Armadas de andar propiciando un golpe. Pero ¿dónde está el complemento, el argumento detallado, el yo lo vi, yo lo leí, a mí me consta, más allá de la galería complacida por mis cojones? Hasta hace nada la Corte Suprema de Justicia un antro de corruptos y el motivo de un inmenso desprecio, en lo que podría llamarse la matriz de opinión opositora. Juez, igual bandido, se convirtió casi en un resultado aritmético.
La condena de Pérez, redimió a los magistrados y de la noche a la mañana, la misma institución con parecidos hombres, es un ejemplo de idoneidad y dama ciega que ni el quisquilloso Tribunal de Nuremberg. Aquí exalto al golpismo, allá lo condeno, aquí reclamo la libertad de Arias Cárdenas a fin de devolverlo al pueblo, pero el 5 de febrero, apoyo la suspensión de las garantías constitucionales y hago una excepción de mis habituales denuestos contra Pérez, porque el sistema ha sido amenazado.
Y cuando este país presiente la peor de sus pesadillas y haría falta alguna solvencia de juicio, la mínima posibilidad de una campaña electoral donde pueda debatirse un criterio, ahora, cuando ese criterio, ese vislumbrar el mes de enero, resulta indispensable, la respuesta no es más que un repertorio de etiquetas.
Caldera es un viejito populista incapaz de una miserable idea contemporánea.
Caldera no me va a joder.
Álvarez Paz es el continuador exacto de la política económica de Pérez.
Álvarez Paz no me va a joder.
Fermín es la expresión de los reaños de Alfaro.
Fermín no me va a joder.
Curielito me hizo antesala.
Curielito no me va a joder.
Granier quería unos dólares.
Granier no me va a joder.
Lusinchi puso la bomba.
Lusinchi no me va a joder.
Entonces, así... ¿quién nos va a joder?

domingo 27 de septiembre de 2009

Sobre la corte malandra del culto de María Lionza



TÍTULO: RELIGIOSIDAD, MEMORIA E IMAGINARIO POPULAR. UNA APROXIMACIÓN A LA CORTE MALANDRA DEL CULTO DE MARÍA LIONZA
Autor: Sociólogo y docente José Antonio Matos Contreras
Fecha de Envío: 04 de agosto de 2009
RESUMEN
ABSTRACT

In the following essay, I propose to approximate a religious discernment, memory and popular imagination, with the axis of reflection or the Malandra or Kale Court, concerning to spiritism of María Lionza. My intention with respect to the completion of the test is to interrogate about the popular imagination, the “rethinking” and “dignity” of the outlaw in that cult. My interest on that cultural expression led me to interact in various urban settings, listening to their fans and participate in our ceremonies. Considering the evidence in the reflection and anecdotes of affiliated people to cult and iconographic representations, and social and anthropological analysis related to the cult.
Palabras Claves: devocionalidad, corte malandra o kalé e imaginario popular.
Un aspecto que llama la atención tanto de creyentes como de incrédulos con respecto a la Corte Malandra, es el status de “espíritus benevolentes” que se les atribuye a estas personas que tuvieron un pasado vinculado a acciones delictivas o transgresoras de la ley. Esto parece ser el leit motiv de algunos reportajes y documentales convirtiéndose en uno de los elementos atractivos de esta expresión de religiosidad a lo externo del culto (me refiero especialmente a los medios de comunicación y a las investigaciones académicas).
Por ese motivo, nos parece necesario discernir sobre el origen de la devocionalidad de esos “personajes venerados” sin desvincularlos de las formas manifiestas de religiosidad popular presentes en Venezuela.
La estudiosa de la religiosidad popular en Venezuela Angelina Pollak – Eltz, al referirse a la devocionalidad popular, señala que a pesar de las restricciones y del no reconocimiento de la Iglesia Católica, “el pueblo latinoamericano sigue creando sus propios santos o muertos milagrosos. Estas devociones suelen empezar espontáneamente en la tumba de personas consideradas humanitarias o valientes. Entre ellos hay ex guerrilleros y vagabundos, tipo Robin Hood, médicos y curanderos, importantes personajes históricos o políticos y personas muertas en accidentes. Algunos cultos son locales, otros muertos milagrosos tienen devotos en todo el país” (Pollak – Eltz, 1998, 252). En tal sentido, el pueblo ha mantenido una relación de ambivalencia con la Iglesia Católica. Esto se refleja en el culto a las ánimas, al no reconocerlas la Iglesia como dignas de culto o mantener una relación de ambigüedad con respecto a su veneración. Cuestión contraria a las creencias populares, “en donde las ánimas pueden asistir a los vivos y así ganar méritos para su propia salvación” (Pollak – Eltz, 1994, 45). El culto a las ánimas se encuentra extendido en todo el país. Se caracteriza por la veneración a “muertos milagrosos” que conceden favores a sus creyentes. Empieza por ser un culto privado hacia algún muerto conocido por un grupo reducido de personas, y luego se extiende a un culto público, atribuyéndoles las ofrendas acostumbradas (velas, flores) en sus tumbas. Así como otras relacionadas con la petición y con las cualidades atribuidas o gustos de las ánimas.
Un fenómeno reciente es la incorporación de ciertas ánimas al culto de María Lionza. “Los muertos milagrosos” son considerados ánimas o almas, pero es cierto que a veces se manifiestan también en médiums del culto de María Lionza, en forma de espíritus, para ser consultados directamente por el devoto (1994, 46). Ocurriendo simultáneamente el culto al muerto milagroso, la incorporación y veneración del espíritu dentro del culto marialioncero. Esta incorporación ocurre por una parte cuando el espíritu se manifiesta en las sesiones de trance, haciéndose también presente su iconografía en los altares de alguna corte marialioncera. Un claro ejemplo de ese fenómeno es Luis Cerrada Molina, alias “Machera”, quien fuera un joven merideño líder de una banda de criminales reconocidos por sus habilidades y por su generosidad con los “residentes” de su barrio al brindarle protección de delincuentes de otros sitios y colaborando con bienes materiales. Dícese que fue acribillado por la policía el 1º de octubre de 1977. Su tumba es visitada por devotos, quienes ven en él un héroe popular. “Su espíritu es invocado también por los espiritistas merideños en los centros del culto de María Lionza” (1994, 55). En los actuales momentos, “Machera” es reconocido como uno de los espíritus que conforma la Corte Malandra y es invocado en varios centros espiritistas no sólo en Mérida. Esto demuestra, como asevera Pollak-Eltz en los últimos tiempos, “la íntima ligación del espiritismo con la devoción a las ánimas” (1994, 53). Estas manifestaciones de religiosidad popular en Venezuela como el “culto a las ánimas milagrosas” y el “espiritismo marialioncero”, al tener a algunos personajes de bajos fondos tipo “Machera” como objeto de culto, se reivindica lo altruistas que fueron estas personas en vida al ayudar a la gente de su barrio, ganándose el respeto durante sus vidas y la veneración de la gente después de muertos.
Es importante señalar que la llamada Corte Malandra o Kalé es una expresión propia del culto de María Lionza, pese a la vinculación del espiritismo con la devoción de las ánimas, como afirma el antropólogo español Ferrandiz refiriéndose al espiritismo marialioncero: “el panteón del culto de María Lionza siempre ha ofrecido en su seno nichos para la aparición y consolidación de antihéroes y personajes “antisociales” de toda índole. El caso de los espíritus malandros, presentes de un modo insistente en las ceremonias, desde principios de la década de los noventa, es especialmente relevante por su magnitud” (2004, 11).
La Calle y Lo Sagrado
Un aspecto que el sociólogo argentino Daniel Míguez, al referirse sobre la religiosidad y la canonización popular de delincuentes en la Argentina[iv][iv], considera de gran relevancia es acudir a los “relatos míticos” que los creyentes relatan sobre esas figuras veneradas:
“Los relatos míticos son importantes porque revelan claramente la moral vigente en su sector social. De modo que los relatos no necesitan negar su condición de transgresor de la ley para poder reivindicarlo como santo. Sin embargo, describen un tipo particular de delincuente que lo hace moralmente reivindicable: una vez robaron un camión de La Serenísima y repartieron yogures a todas las familias con pibes, que en la villa son casi todas; robaron un camión con camisa Lacostre, y repartieron por todos lados, la villa se puso cheta. O cuenta la madre de Víctor Vital: cuando yo no estaba, me contaban las vecinas que organizaba un comedor en casa y traída a la gente para que coma” (Míguez, 2004, 78).
En esos relatos se refleja la visión que tienen de esos personajes sus fieles, y se “justifican” moralmente sus acciones transgresoras de la Ley. Al robar para darle a los más necesitados, y al mostrar solidaridad con sus vecinos, los conviertes en figuras emblemáticas de su comunidad. Se trata de alguna manera de resaltar sus valores, códigos de honor y estilos de vida en el presente.
Durante la búsqueda de información sobre la Corte Malandra escuché relatos sobre sus integrantes referidos a algunas figuras en particular o a la Corte en general. Veamos algunos de esos relatos, testimonios o explicaciones de esa expresión de religiosidad urbana. Tuve la oportunidad de conversar con el espiritista y babalao Gonzalo Báez[v][v]: “La Corte Calé surge a mediados de los 80.Está compuesta por desesperados habitantes de los barrios que, tomando el camino del delito, se convierten en una especie de protectores de sus vecinos. Protectores en el sentido de proveerles a ellos de cosas que les estaba negado por el estado de pobreza en que vivían (…) Se trataba, en términos de Báez, de personas que buscaban un beneficio inmediato a la comunidad, ya que no existían en aquellos tiempos los caminos para la participación de los sectores populares (…)”. Ellos según algunos relatos, asaltaban camiones de bienes generalmente alimentos y los repartían a sus vecinos. Era una solución pragmática a las necesidades básicas de ciertos sectores urbanos, pero efectiva debido al abandono y a la carencia de condiciones dignas de vivienda en que se encontraban. José Figuera Díaz investigador del culto y espiritista, subraya ese “carácter solidario” de los integrantes de la Corte Malandra hacia la gente del barrio: “Ellos no robaban, no maltrataban a la gente de su barrio. Ellos protegían a su gente de otras bandas de otros lugares. Ellos, queridos por la gente de su barrio, tenían su propio criterio de la justicia y sólo entendían que la injusta sociedad no le daba oportunidades para estudiar o trabajar, que la sociedad estaba profundamente dividida entre los que tenían y no tenían, y a ellos no les quedaba otro camino que robar para ayudar a su familia y a su barrio” (Figueras, 2006, 31). Una de las figuras más representativas de la Corte Malandra es Ismael[vi][vi]. Él posee cualidades de generosidad y solidaridad que suelen atribuirse a los integrantes de la Corte. En varias sesiones espiritistas tuve la oportunidad de escucharlo a través de algunas de sus materias y presenciar sus trabajos espirituales. Me mencionó que su barrio era el 23 de Enero (aunque también transitaba el Guarataro y Pinto Salinas), lugar donde murió apuñalado por uno de sus conocidos, el malandro “Leo”. Sus anécdotas e historias transmiten cierta sabiduría de la vida en un lenguaje propio de la calle. Desde el primer momento que pude escucharlo, me dijo “que no había sido ningún santo, había matado, robado y consumía droga, pero no tratábamos de hacer daño a la gente, los vecinos me entienden y regalábamos cosas e incluso dinero a aquellos que lo requerían. Así todo estaba bien, había como quien dice de ambos un respeto…”. Un aspecto que señaló en relación con el sentido de la solidaridad era que dentro de su banda había amistad. “Mira, yo ayudé a chamos que andaban como en un hoyo por causa de la droga. Muchos andaban conmigo en la banda, no se la prohibí porque yo consumía. Pero no andaba todo el tiempo así, ido y pegao por querer más. El Ratón era uno, siempre andaba pendiente de consumir”. Las respuestas de Ismael eran directas cargadas con bastante gestualidad, ambientadas con un fondo musical de salsa vieja, ritmo que seguía al golpear con su cuchillo una botella vacía. Un aspecto curioso es que Ismael y otros espíritus como Freddy, Zapata, José Antonio, Leo, Machera y el “Ratón”, quienes pudimos escuchar a través de algunas de sus materias, insisten que lo principal son las acciones de bien que ellos realizan en las sesiones y a sus creyentes. Estos espíritus cumplen una función “orientadora”, cuestión que se hace explícita en la forma como relatan las diferentes historias de las curaciones y orientaciones que han realizado con sus fieles. El “chamo Freddy” dijo que ha prevenido a muchas personas que estaban en peligro: “Chamo, te vienen unos tiros, salte de esas cosas…”, pero muchos no agarran consejo y les ocurre lo advertido. Un informante en El Cementerio del Sur, el “Chamo Jesús”, me afirmó que él estaba aquí cumpliendo una misión encomendada por el propio Ismael, para que dejara los vicios: “De hecho estoy aquí por él (me señala la tumba de Ismael), digamos pagando un cumplido, y desde que estoy aquí haciéndole sus atenciones en la tumba me ha ido bien”. Jesús entrelazaba cuando hablaba sus vivencias con relatos de los personajes de la Corte. “Ellos eran unos chamos que tenían una banda y siempre se ayudaban entre sí. Así me dijo un mayor que los conoció, no dejaban morir a ninguno de los suyos. Pana, eso ya no se ve…”
Un espiritista del 23 de Enero, la señora Julia, al comentarle mi interés por la Corte Malandra, me explicó que esos espíritus son “ánimas agónicas”, muchas de ellas vagando en pena. Por eso se le considera en el espiritismo una Corte de baja luz. La mayoría han muerto en circunstancias violentas (abaleados, apuñalados) en enfrentamientos entre bandas, efectivos policiales o alguna “culebra pendiente”. Julia afirma que conoció a “Mario”un joven de la zona que ella misma consultaba, que había mostrado un interés en el espiritismo y en sus últimos años de vida se había alejado de la venta de droga, pero un viejo enemigo lo sorprendió con un tiro en la espalda. “Ahora Mario, después de años de muerto, baja en las sesiones espirituales e incluso no sólo aquí, sino en otros portales espirituales, aconsejando y ayudando en especial a jóvenes con problemas de conducta”. Con rostro de tristeza me enseña una foto de hace aproximadamente 17 años donde aparece “Mario” con otras personas, y me comenta que era un muchacho que se debatía entre seguir en sus andanzas que le proporcionaba el dinero suficiente para mantener a su joven esposa, su hijo y a su madre o retirarse y aventurarse (debido a su poco grado de instrucción) a la búsqueda (formal) de un trabajo legal.
El “menor” un adolescente de 15 años que con frecuencia visita y limpia las tumbas de los Calé, nos relató la forma como su fe en estos espíritus aumentó desde que le ocurrió un acontecimiento extraordinario:
“Vivo cerca de El Cementario, en el Sector La Quinta, vengo a cuidar las tumbas de Ismael y de Elizabeth y a trabajar limpiando las tumbas de la gente que visita a sus muertos … Con parte del dinero que hago limpiando las tumbas, le compro ofrendas a Ismael y a Elizabeth, porque les tengo mucha fe. Ellos me ayudan bastante, yo vivo con mi mamá y cuatro hermanos pequeños, y los ayudo. Por eso trabajo: aunque siempre he trabajado, antes me lo gastaba fumando marihuana y a veces piedra. Pero ¡te cuento! Una vez me dio esa vaina, una… (Hace gestos de respiración acelerada y mareo) sobredosis. Entonces llegué hasta la tumba de Ismael y me acosté cerca de ahí. Cuando me levanté con el cielo ya oscuro, no sentía ninguna molestia, como si nada ¡Pana! Desde ese día sólo de vez en cuando fumo un tabaquito, estoy seguro de que Ismael me echó una mano. Yo estaba como muerto, nunca me había sentido tan mal. Ahora siempre le coloco su cigarrito, velas y flores. Hace poco fui a una sesión y pude verlo. Me dijo: “ahora eres de los nuestros”. Yo me sentía muy feliz. ¡Hasta lloré!”
Estos relatos contados por los devotos y gente vinculada al espiritismo, expresan la “dignificación” de las figuras de la Corte Malandra. La reconstrucción “mística” de personajes como Ismael y otros al reconocerse sus actitudes solidarias con la gente de su barrio, ocurre ese proceso de dignificación en donde es emparentan la dimensión religiosa, la ética y el reclamo o denuncia popular. a) Se legitiman ciertas estrategias de sobrevivencia (el robo) como consecuencia de una situación de injusticia del orden social. Míguez lo expresa cuando explica la canonización popular de delincuentes. “Estas figuras establecen un orden moral donde la justicia, vista como la distribución equitativa de la riqueza, es superior al valor de la propiedad individual. Por eso, un ladrón puede ser santo si roba para compensar una injusticia mayor” (Míguez, 2004, 78). b) Se asiste a una especie de “nostalgia” o “añoranza” por la existencia de unos códigos éticos del delincuente en el barrio que posibilitaban ciertas normas de convivencia. Resaltando así, el estereotipo del “buen delincuente” o del “malandro pana”, cuestión cada vez más inexistente como lo afirma Deisy de 72 años espiritista y líder popular de La Pastora:
“Ahora los malandros no son como antes, que robaban con amabilidad (risas). Los de ahora para probar que son bravos e intimidar hasta te humillan y en el peor de los casos te matan. Lo que pasa es que las bandas de delincuentes actuales influyen mucho sobre el comportamiento del individuo. Antes o en algunos momentos estaba la comunidad por encima de la banda. Ahora es la banda Los Fulanos hicieron esto y aquello, dominan aquel territorio y aquel otro. Buscan probar su capacidad de poder. Entonces las consecuencias las pagan siempre los más inocentes, cuando se arman verdaderas guerras entre bandas por territorios, ajustes de cuentas o con los policías”.
También estos relatos nos muestran algunas de las experiencias del habitante de los sectores populares urbanos de los llamados por Valera-Villegas “los sujetos / as populares, que muchas veces son convertidos en extraños, en excluidos, en parias” (Valera, 2006, 10), cuyas experiencias de vida nos desvelan un dolor muchas veces silenciado. De ahí, que ocurra un encuentro entre los creyentes y las figuras sujetas a devoción (entre “vivos y muertos”) al verse reflejados los primeros en unas experiencias marcadas por una “memoria trágica”, producto de una violencia ejercida sobre los más pobres.
En ese sentido, Ferrándiz utiliza la metáfora del “espacio herido de la cotidianidad” para referirse a esas experiencias sociales signadas por la violencia: “Se trata de un modo de estar-en-el-mundo traumático, difícilmente comunicable, raramente verbalizado, con un gran potencial para desestabilizar universos simbólicos y con un ámbito epistemológico poco compatible con naciones absolutistas tales como “verdad” o “falsedad”” (Ferrándiz, 2004, 194). Es ese espacio propio de la violencia de la vida cotidiana y de un “modo de estar – en-el-mundo” es el que emerge en los espacios sagrados de las prácticas espiritistas marialionceras. Convergiendo así violencia y espiritismo a través de los campos sensoriales del trance. Los espíritus malandros “ciudadanos trágicos de un espacio herido (…) traen a los cuerpos de sus materias un estado existencial que combina una intensa implicación corpórea con un innegable desparpajo en las acciones ceremoniales” (2004, 204). En las sesiones que asistimos, estos espíritus reflejan en sus materias las vicisitudes de las que fueron víctimas y las consecuencias de una vida en exceso. Tal es el caso del malandro José Antonio, que su voz es casi un susurro producto del excesivo consumo de droga o del “Ratón” que de forma paranoica siente acoso por una supuesta presencia policial. Otros, como el caso de Freddy, como señala Ferrándiz, encoge un brazo como consecuencia de un disparo en una riña con policías. Lo que sí es común en la mayoría de estos espíritus es la solicitud de música de salsa vieja y sus respectivas pistolas, puñales, botellas de anís y cigarros[vii][vii].
Otro espacio sagrado donde se colocan esos elementos como ofrendas es en el altar compuesto por las iconografías de los malandros, los cuales en su mayoría se asemejan al estereotipo del look del joven actual, incorporándole utensilios propios del delincuente (pistola y cuchillo) y marcándoles cicatrices. Esta iconografía, aunque fue motivo de inconformidad por algunos fieles y espiritistas al verlas representadas con un look muy contemporáneo y un estilo muy agresivo. En la actualidad, goza de gran aceptación y no cesa la incorporación de objetos relacionados con el mundo–de–vida del delincuente popular. Veamos un altar en donde se condensan los objetos propios de la Corte Malandra (gorras, lentes, puñal, pistolas) con sus típicas ofrendas: cigarros, licor y velas.
Estos espíritus “promueven la continuidad de los espacios sagrados con las calles (…) La llegada de los malandros al culto entraña una compleja inscripción de los espacios urbanos de violencia en los cuerpos de las materias y fieles, que se producen a través de esta continuidad sensual entre el trance y la intensidad de la vida de los barrios” (Ferrándiz,2004, 205). En ese sentido, el culto de María Lionza, al no ser una “práctica anquilosada o enraizada en tradiciones estáticas” (Ferrandiz), articula a través de su “habitus espiritista” espacios diversos (en este caso violentos y dolorosos) de la realidad venezolana actual.
En tal sentido, la corte malandra es una expresión cultural–religiosa que rememora a unos personajes que viviendo en condiciones adversas optaron por transitar en una zona fronteriza entre la legalidad y unos códigos locales de sobrevivencia que transgredían la Ley. Ellos, al igual que muchos jóvenes de nuestros barrios, fueron víctimas de un sistema social que los excluyó de los procesos productivos, de las formas de participación y que los reprimió con un sistema legal que por el solo hecho de ser joven y del barrio se era una amenaza. Por tal motivo, lo reprimido ha retornado exigiendo la dignidad de aquellos que fueron víctimas de una violencia mayor a la que ellos ejercían.
A nuestro parecer esta expresión cultural no obedece a una “apología de la violencia” que algunos observadores le han atribuido. Esta manifestación religiosa-urbana al “reconocer la necesidad expresiva de la violencia” no la niega al ritualizarla en las ceremonias religiosas, se le previene y se denuncia la violencia de raíz. Aquella generada por los delincuentes de cuello blanco y por las instituciones políticas, verdaderas responsables de profundizar grandes brechas y polarizaciones en la sociedad venezolana. Este culto tiene mucho que enseñarnos sobre la resistencia y la solidaridad que crean los sectores excluidos en la cotidianidad en condiciones de desigualdad y marginación social.
BIBLIOGRAFÍA
TEXTOS
Francisco Ferrándiz (2004). Escenarios del Cuerpo: Espiritismo y Sociedad en Venezuela. Bilbao, Universidad de Deusto.
Daniel Míguez (2004). Los Pibes Chorros. Buenos Aires, Ed. Capital Intelectual.
Yves Pedrazzini y M. Sánchez (2001). Malandros, Bandas y Niños de la Calle. Caracas, Ed. Vadell.
Angelina Pollak–Eltz (1994). La Religiosidad Popular en Venezuela. Caracas, Ed. San Pablo.
Gregorio Valera–Villegas (2006). Relato, Tiempo y Formación. Lectura Antropoética del Paria. Caracas, Fundación CELARG.
ARTÍCULOS
Báez, Gonzalo. “La Corte Malandra”, en Los Orishas, 2004, Nº 9.
Ferrándiz, Francisco. “Malandros, Africanos y Vikingos: Violencia Cotidiana y Espiritismo en la Urbe Venezolana”, publicado en el VII Congreso de Antropología Social: Antropología de América Latina. Zaragoza, septiembre de 1996.
Figueras, José. “Cómo Nació la Corte Malandra”, en Los Orishas, agosto de 2006, Nº 40.
Pollak – Eltz, Angelina. “La Religiosidad Popular en Venezuela”, en Venezuela: Tradición en la Modernidad. Caracas, Ed. Equinoc



[i][i] Agradecimiento en especial por la información y la motivación al grupo espiritista